¿Cómo se reproduce la firma manteniendo la proporción entre sus trazos?

El principio de homotecia se basa en una transformación geométrica mediante la cual una figura puede aumentar o reducir su tamaño, conservando la proporción entre todos sus elementos a partir de un punto denominado centro de homotecia.
Y algo parecido ocurre cuando firmamos distintos documentos. Somos capaces de reproducir nuestra firma tantas veces como sea necesario y adaptarla al espacio disponible. Lo más sorprendente es que, pese a aumentar o reducir su tamaño —siempre dentro de la variabilidad natural del escritor—, mantiene la misma proporción entre sus trazos. ¿Es posible? Sí, lo es.
La escritura manual es una de las manifestaciones más complejas y fascinantes del cerebro humano. Al firmar, proyectamos el gesto gráfico que es propio, único e irrepetible en cada persona. El cerebro lo automatiza a lo largo de los años y es capaz de reproducirlo de manera casi inconsciente. Lo curioso es que esa misma capacidad le permite adaptar la firma a espacios de distintos tamaños sin perder la estructura ni la proporción de sus trazos y esa, es la extraordinaria capacidad fundamentada en el principio de homotecia que al firmar, se repite.

¿Cómo se adapta la firma al espacio disponible?
Todos tenemos un «Zoom gráfico» espacial fijado en el cerebro que nos permite ajustar la dimensión de la firma al espacio disponible. El campo visual redimensiona proporcionalmente todos los elementos gráficos utilizados, como si de una fotocopiadora se tratara.
La proporción en la firma se aprecia tanto en los pequeños recuadros de las tarjetas de crédito o tabletas digitales como en firmas de gran tamaño, capaces de ocupar varios párrafos o situarse en el margen lateral de documentos como contratos.
- Una alteración en las estructuras neuronales, en el sistema psicomotriz, en la percepción visoespacial o incluso problemas de adaptación psicosocial pueden mermar esta capacidad.
¿Que quiere decir la proporción de los trazos?
La firma está compuesta por una serie de fragmentos que repetimos en mayor o menor medida (tampoco voy a desvelar los entresijos de la pericia caligráfica). Pero cuando esos fragmentos se desgranan con pinzas, se esboza el recorrido gráfico propio de cada escritor, compuesto por un mismo número de trazos, movimientos, disposición en el espacio gráfico y formas más menos constantes. La relación observable y comparable entre esas medidas constituye la proporción de los trazos.
No olvidemos que, como bien dice Amparo Botella en su libro Enfoque neuropsicológico de la escritura y aplicaciones prácticas, «el acto de escribir es un acto humano sumamente complejo de actividad cerebral enigmática». Un proceso que exige la puesta en marcha de múltiples estructuras neurológicas coordinadas, que trabajan simultáneamente con el sistema motor y la habilidad escritural entrenada.
En definitiva podemos decir que el cerebro actúa como un auténtico «Zoom gráfico», capaz de ampliar o reducir la firma manteniendo la proporción entre sus trazos.

¿Por qué ocurre esto?
Sabemos que la firma es un conjunto de movimientos gráficos gestados desde la libertad y la creatividad natural del escritor. Con el tiempo, esa creación se acepta, se automatiza y acompaña al escritor durante toda su vida.
-Ojo!!!
Si el escritor vive un acontecimiento que le marca profundamente, es muy probable que ese cambio también se refleje en su escritura. Modificará algunos rasgos gráficos visibles a simple vista.
Esta es la parte funcional básica, pero en la estructura cerebral interna funcionan de forma muy compleja los diferentes hemisferios y mecanismos de conexión (sinapsis cerebral) que voy a intentar simplificar de forma muy escueta:
Una vez que la firma ( y la escritura ) se integran como un gesto propio se ha activado la fijación del grafismo a nivel neuronal subconsciente (zona subcortical y las regiones más profundas del cerebro). Esto quiere decir que cada vez que se decida escribir a voluntad, la memoria inicia una secuencia de acciones fijadas por repetición en el área prefrontal del cerebro (puesta en marcha con la misma intención de firmar) áreas temporales (vinculadas con la –memoria semántica) y la operativa (a través del sistema motor para ejecutar el movimiento fino). Para completar la ejecución inicial y que todas las funciones se adapten al nuevo escenario, se necesita como requisito esencial la percepción visual sobre el área escritural que redimensione y escenifique sobre el papel el gesto gráfico adaptado al espacio, con fluidez y de forma casi inconsciente gracias al impulso autómata adquirido.
La memoria del gesto gráfico
Esta singularidad constituye nuestro cuño o sello personal y, con el hábito y la destreza, genera un movimiento cada vez más fluido y menos controlado.
Y es precisamente aquí donde el perito calígrafo desempeña un papel fundamental.
En toda investigación pericial resulta esencial observar cómo responden las firmas cuestionadas en distintos espacios gráficos. Para ello, solemos reproducir diferentes escenarios y tamaños, comprobando si mantienen una relación proporcional entre sus trazos. Esta reacción tiene un enorme valor como prueba de autenticidad, ya que, como hemos visto, la proyección gráfica se realiza de manera involuntaria desde el subconsciente.
Nos quedamos con la idea de que…
…nuestro cerebro actúa como un auténtico «Zoom gráfico», adaptando la escritura al espacio disponible y redimensionando proporcionalmente su forma. Esta capacidad resulta aún más evidente en la firma, al tratarse de un diseño estructural profundamente automatizado y, por tanto, más involuntario en su ejecución.
Los trazos mantienen una relación proporcional teniendo en cuenta dos factores fundamentales: las circunstancias externas y la variabilidad natural del escritor.
Por último, no debemos olvidar la importancia de aplicar todos los procedimientos y técnicas propios de la prueba pericial, junto con la experiencia del perito calígrafo, para llevar a cabo una investigación rigurosa que permita alcanzar conclusiones técnicas fundamentadas.
El estudio de la proporción en la firma forma parte del análisis técnico del gesto gráfico.
Si necesita asesoramiento o una pericial caligráfica, contacte aquí.

Fuentes consultadas:
-La firma y sus elementos EICYC.
-Artículo de Adriana Ziliotto: proyecciones psicológicas o neurológicas.
-Tratado de Grafística y Documentoscopia (volumen I) de Óscar F. Díaz Santana.
-Enfoque neuropsicológico de la escritura y aplicaciones prácticas, libro de Amparo botella.
Imagen 1 (cerebro) de Pete Linforth en Pixabay. Imagen 2 (bombilla) de S. Hermann & F. Richter en Pixabay
