Grafología: Lapsus Cálami, Errores escriturales

“Lapsus Cálami”   Literalmemente: “Error de la pluma” “Error del Cálamo”Grafología: Lapsus Cálami Errores Escriturales

Y según la RAE: “Error mecánico que se comete al escribir”

 

En grafología, el Lapsus Cálami es tratado como un hecho involuntario que aparece en algunos momentos circunstanciales mientras escribimos.  Refleja una superposición de pensamientos e ideas,  provocando el cambio inconsciente de una palabra por otra, añadiendo o eliminando letras y modificando el sentido original de la frase y lo que pretendía expresar.

 

Hace unos días, primera hora de la mañana y tomando notas como tengo costumbre para organizar el trabajo, sucedió algo que conozco muy bien por la grafología, pero me impactó experimentarlo conscientemente:  Reconocer un Error Ortográfico in situ mientras lo realizaba,  tachándolo X  automáticamente, siendo el mismo equívoco el que me hizo conectar de nuevo con lo que estaba haciendo.

 

Según el concepto Freudiano (padre del Psicoanálisis) lo define como una manifestación del inconsciente en forma de equívoco, que aparece en la expresión consciente en momentos de estrés, ansiedad, angustia o déficits de atención por exceso de cargas mentales, entrando en conflicto lo que reprimimos (deseos, motivaciones, creencias…) con lo que se cree correcto o necesidad del momento.

Intención consciente (escribir) y el Deseo inconsciente (error que aparece sin sentido).

 

Surge fugazmente.

Son señales que el cerebro envía, desconectando y dejándonos fuera del control absoluto entre pensamiento y acción.

Un Lapsus.

(Son segundos o quizás milésimas lo que tardamos en darnos cuenta, pero suficiente para dejar constancia y tornar en descuido ortográfico de la mano ejecutora en mi caso un añadido aún sabiendo que no correspondía)(Un Lapsus Cálami en toda regla)

 

Estos errores son un hecho bastante usual, incluso en el lenguaje hablado.

Ha ocurrido en grandes momentos de la historia:

Discursos de gran importancia y ante multitud de personas, el orador acostumbrado al hecho en cuestión, ha reemplazado una palabra por otra sin sentido aparente o sustituido el inicio por el final de frase, dejando aflorar pensamientos sueltos que no debían estar ahí.  Esto ha provocando auténticos descalabros de lo que se quería decir Intencionadamente y lo que se ha dicho Inconscientemente… (Lapsus linguae ó acto fallido de la lengua, Sigmund Freud).

Y seguirá sucediendo.

La mente no descansa.

Hace apenas pocos años, no teníamos que procesar tal cantidad de información visual que asumimos diariamente.

Generamos una media de 60.000 pensamientos diarios (no digo que sean propios, de ahí también los condicionantes y nuestras creencias) pero sí están en nuestra cabeza.

Esto significa que, no dejamos de pensar, imaginar, recordar, visualizar…. Agotador.

Nuestra forma de vida, el nivel de exigencia personal y la rapidez en experimentar nos lleva a vivir en modo automático sin apreciar ni pararnos en el detalle.

Abarcar tanto nos satura provocando una disminución en la capacidad resolutiva, con falta de atención  y confusión en la toma de decisiones.

Quizás deberíamos seleccionar pensamientos con mayor consciencia, y si ya nos ponemos, porque no…!!! hacer limpieza de emociones tóxicas.

 

En síntesis:

Dejar descansar la mente, es absolutamente necesario.  Quitar ruido y escucharnos.

Ocuparnos del Aquí y Ahora, que es lo que realmente vivimos. Consciencia plena en lo que hacemos.

Vivir con la Experiencia del pasado (No los recuerdos, volvamos al descanso de la mente) y Energía hacia el futuro (objetivos sin agobios, pero con ilusiones) sin perder de vista los Deseos.

 

Amparo Hernández.

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